El
Currículo Nacional de la Educación Básica (CNEB) plantea el desarrollo de un
conjunto de competencias que le permita a cada estudiante responder a las
demandas de estos tiempos, insertarse en el mundo laboral, participar en las
actividades culturales y ejercer plenamente su ciudadanía.
En
ese marco, dos de las competencias planteadas en el CNEB son “Lee diversos
tipos de textos escritos en su lengua materna” y “Escribe diversos tipos de
textos en su lengua materna”. Como sabemos, hay estudiantes que tienen acceso
al mundo escrito antes de ingresar a la escuela, producto de su interacción con
diversos textos escritos, por lo que llegan al aula con diferentes ideas sobre
el sistema de escritura.
En
esa línea, para que las niñas y los niños continúen desarrollando estas
competencias, requieren que en la escuela se les brinde diversas oportunidades para
leer y escribir con diferentes propósitos, ya sea por sí mismas, por sí mismos
o a través de una persona adulta. Ello les va a permitir comprender cómo
funciona el sistema de escritura alfabético; de esta manera, podrán leer
convencionalmente y escribir alfabéticamente para continuar avanzando en el
desarrollo de sus competencias, es decir, serán lectoras o lectores y
escritoras o escritores cada vez más competentes, utilizando el lenguaje escrito
para desenvolverse en el mundo social y contribuyendo así al ejercicio de su
ciudadanía activa.
Con
el presente fascículo, queremos aproximarlos a las ideas que todo estudiante
pone en juego sobre el acto de escribir, las cuales dan cuenta de la
comprensión que cada uno tiene del sistema de escritura.
Con
la información que se obtenga, tendremos un diagnóstico que permitirá
identificar las hipótesis que las niñas y los niños tienen sobre dicho sistema;
además, diseñar intervenciones cada vez más pertinentes con el propósito de
acompañar a cada estudiante en su proceso de adquisición, reflexión y
comprensión del sistema de escritura.
Esperamos
que esta herramienta sea de utilidad en esta compleja tarea y, sobre todo, que
sea una invitación a valorar el proceso de escritura de cada estudiante. Esto
significa “mirar con ojos de niño”, como decía Francesco Tonucci,
descentrándose de una mirada solo y desde la persona adulta para respetar el
progreso de las niñas y los niños con relación a cómo funciona el sistema de
escritura.